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martes, 20 de septiembre de 2011

¿Voluntad? ¿Qué es eso?

Hoy me tenía que levantar a las 8 de la mañana porque iba a ir a entrenar a las 10, y pues bueno, me dormí y todo eso que uno hace, y a las 6 de la mañana me desperté y empecé a pensar en lo bonito que era estar debajo de las sábanas un sábado por la mañana, sin presiones sin nada que hacer, pensé en todo lo bonito que tenía dormir. Así me pasé como media hora, después me acordé que había llevado la ropa a la lavandería y que era posible que no tuviera el único pants que había traído, por lo cual no podría hacer ejercicio, porque ni modo de irme en pantalones de mezclilla a entrenar. Después me dije de nuevo que estaba cansado y que tal vez no iba a ir nadie,  que era mejor quedarse en casa durmiendo un poco más. Finalmente, me quedé dormido y me desperté como a las 10: 20, y pues claro, no llegué a mi entrenamiento. Entonces me llegó ese malestar de cuando sabes que tenías que hacer algo y no lo hiciste, si saben cómo, ¿no?
En fin, ¿a qué quiero llegar con todo esto? Pues a que si vas a hacer algo, lo vas a hacer, porque eso de andar, "¿y si mejor no voy?", "es que hace frío", "tengo sueño", o hasta decir "que hueva" pues demuestra una falta de voluntad muy grande. Y el problema con esto es que se va convirtiendo en una costumbre poco a poco y después de un tiempo, ya nunca haces lo que dices que harás, a menos claro, de que ganes algo con ello. Díganme si me equivoco, pero realmente creo que a la mayoría, si no es que a todos, nos ha pasado varias veces. Algunos lo habrán corregido, otros tratamos y tratamos y tal vez haya quienes no se preocupen por "esas cosas".
Muchas veces pasa con cosas que quizás no son tan importantes como salir a jugar futbol, o ir al cine, o ese tipo de cosas (aunque realmente a la mayoría no le pasa con esas cosas, a mí si), pero cuando te sucede con cosas que son realmente trascendentes, y cuando digo trascendentes no me refiero a cosas como ir al super o pagar el gas, no, me refiero a cosas como ir a la escuela (al menos para mí es mucho más importante ir a la escuela que pagar el gas, quizás habrá quienes me digan que es más importante el gas porque sin gas blabla, no es el punto), porque ya me pasó dos veces en el mes, que me levanto 10 minutos tarde y digo, "mejor me quedo dormido, al fin y al cabo ya voy tardísimo", pero por fortuna, me superé a mi mismo y las dos veces llegué antes que el maestro a clase, así que eso de que "...voy tardísimo" nada. Además siempre me siento con la satisfacción de que hice lo mejor que pude haber hecho. No sé si me entiendan porque tal vez mi historia ya se mezcló con el punto que quería tratar. Pero en escencia lo que les quiero decir es que no hay que dejar de hacer las cosas por falta de voluntad, si las vas a dejar de hacer que sea por una razón de causa mayor, pero de preferencia no hay que dejar las cosas, hay que cumplir y acostumbrarnos a hacer lo que tenemos que hacer.
Yo ya lo estoy intentando, y uno de los pasos que quise seguir fue compartirles mi sentir con respecto a estos asuntos.
Espero no hayan muerto de aburrimiento al leer esto, suerte!

Azul

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cactus


Fue en el Oxxo de la esquina de mi escuela. Ahí estaba. En uno de los estantes más altos. Junto con otros productos igualmente no tan conocidos. Yo tendría 7 años y muchos complejos menos. Me reí mucho, de pensar que algo así pudiera llamarse Cactus. Sí, esa fue la primera vez que lo vi. 


Como cualquier niño normal hubiera hecho, escogí comprar un Frutsi, y dejar que los misterios de ese tal Cactus permanecieran así. Y así permanecieron hasta un par de meses después. Al volver al mismo Oxxo con un amigo, yo escogí mi tradicional Frutsi pero él optó por la opción del Cactus, y me dijo: "Mi hermano compra esta cosa, está buena, ¿Quieres?".
Y desde ese momento, nada volvió a ser igual. Inmediatamente se convirtió en mi bebida favorita. Y por un tiempo solo bebía Cactus, de todos los sabores. Todos me gustaban. Todos eran fascinantes. Ya había esparcido que era la mejor bebida que existía, entre todos mis amigos. Ya todos lo tomaban. Mi vida era hermosa.




Pero una terrible tarde, un par de años después, al finalizar la escuela, me dirigí como de costumbre hacía el Oxxo a comprar mi Cactus favorito, el de uva, cuando me di cuenta que no había. De ningún sabor.  No hay problema, pensé. Mañana de seguro si habrá. Pero no hubo. Ni al día siguiente. Ni el mes siguiente. En ningún lado. Y como todas las mejores cosas de la infancia, simplemente se fue. Nunca hubo más Cactus.


Creí que nada nunca volvería a satisfacer mi paladar de la forma en que Cactus lo hacía. Probe de todo tipo de refrescos, menjurjes, pocimas y demás liquidos. Pero nada podía traer de vuelta ese glorioso sabor. Esa sensación de tomar agua, pero sin sabor a agua. Y no hablo de lo que son ahora esas mierdas de Levite y esas porquerías que solo queman la garganta. Era de verdad un sabor celestial. Un sabor que todos deberían de disfrutar antes de morir. Porque sino, no pueden decir que han vivido. Al menos no bien. 


Conforme pasó el tiempo, dejé de buscarlo. Ya no quería decepcionarme más. Ya no podía soportar la realidad, de que no hubiera Cactus. Y de esa manera empezó el terrible proceso de olvidar. Ya no pensaba en Cactus. De vez en cuando, alguna vez que probaba alguna de esas terribles aguas saborizadas, mí memoria traía de vuelta su recuerdo. Pero no me quedaba más que lamentarme. Nunca más volvería a sentir su sabor. Mi vida era horrible. 

11 años después de la tarde en que conocí Cactus, fuí a comprar leche, a una de las dos tiendas de la esquina. No sabía cual era mejor, por lo que me decidí por la más cercana. Al estar buscando entre los varios refrigeradores que tenían, supe que había elegido bien. Encontre lo inesperado. Varias botellas de Cactus de litro y medio. Quedé impresionado, extasiado, esperando poder volver a experimentar ese sensacional sabor que sólo Cactus puede dar. Pero sólo compre la leche. Al día siguiente volví y compre una gran botella de Cactus de durazno. Y cuando se terminó, uno de piña. Y ahora todo el refri esta repleto de botellas de cactus, grandes y pequeñas. De uva, manzana, piña y durazno.








Pero todavía hay un sabor que está ahí afuera que no he podido probar: mango. Y como ya consulte la página http://www.aguacactus.com.mx/ ya descubrí que proximamente nos ofreceran Cactus sabor Toronja y sabor limón. No puedo esperar. Y tienen una línea fitness y kids. Revisen el sitio ustedes mismos. 





Cactus fitness.


Ojalá que la proxima vez que visiten una tienda de abarrotes o una tienda de autoservicio busquen Cactus o pregunten por este elixir de los dioses. Pruébenlo. Verán porque les digo que es tan bueno. Aún no sé porque se fue mi vida. Tampoco sé cómo fue que regreso. No lo entiendo. Pero estoy seguro de que nunca más me volvera a faltar. 
Y mientras escribía esto, se termino mi vaso de Cactus, con su permiso, ire por otro al refri. ¿Quieren?   ;)
Naranja

La feria de la torta

La primer entrada de este blog en la sección de experiencias/viencias; tendra el honor de tenerlo este artículo sobre la feria de la torta.

http://deliciosadas.com/upload/2011/07/FeriaTorta2011.jpg

La feria de la torta es un maravilloso evento en el que se reunen torterías y locherías de toda la capital, la zona metropolitana, de diferentes estados del país, e incluso de paises invitados; como Líbano, Cuba, Chile y Colombia. Por lo que la variedad de tortas es ilimitada, se pueden encontrar desde tortas de Calamar con Pulpo y Camarón, hasta tortas de lechón con conejo, pasando por tortas de Caviar, Bacalao y Mantarraya al pastor. 


Este año se celebró la octava edición, en la que se tuvo que extender el tiempo de duración a 5 dias, debido a la alta demanda que tuvo el año pasado, en la que se registró una asistencia de más de 250mil amantes de la torta.


La inauguración tuvo lugar el 27 de julio de 2011, y el evento principal durante la ceremonia de apertura, fue nada más y nada menos que el de la creación de la torta más grande del mundo, que fue elaborada por decenas de torteros profesionales y tuvo una medida de 50 metros. Tenía una extensa variedad de sabores y se dividió en miles de porciones para que todos los asistentes pudieran disfrutarla y compartir el récord.




En la opinión de un servidor, les puedo decir que este año la feria me resultó maravillosa, no había tenido la fortuna de conocerla antes pero con lo que pude ver este año me dieron ganas de regresar todas y cada una de las ediciones siguientes; desgraciadamente en esta octava celebración de la feria, solo tuve la oportunidad de visitarla una vez, pero con eso me basto para poder decidir cual es mi lugar preferido para comer tortas.


Después de largos debates personales y varios titubeos, decidí degustar una exquisita cemita de milanesa, con pierna y salchicha. Un alimento para los verdaderos amantes de las tortas, pero que también puede ser disfrutado por cualquier persona deseosa de una buena torta. De un tamaño descomunal que precisaba usar ambas manos para manejar la mitad de la cemita y solo permitiendo dar una pequeña mordida a pesar de abrir toda la boca...  poseía un sabor tremendo, incomprensible e indescriptible, pero perfecto. Uno de los mejores emparedados que he comido en mi vida, o me atrevo a decir que el mejor.


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Pero no podía dejar pasar esa inmejorable oportunidad para mi paladar con solo una torta, así que tambien tuve que deleitarlo con una de las famosas tortas de cochinita pibil, una torta digna de los dioses del Olimpo y que ni el mismísimo Zeus hubiera podido hacer mejor...

http://donnaaries.files.wordpress.com/2007/01/piste-tacqueria-1.JPG


La única desventaja que noté en la feria, es que todos se concentraron demasiado en crear manjares modernos; conocidos más bien como tortas; y dejaron de lado al fiel acompañante de estas, un gran vaso de agua fresca, ya que en un par de vueltas a todos los establecimientos no pude encontrar ningun local que vendiera alguna bebida parecida, aunque con dichas tortas, un refresco no estuvo nada mal. 

100% recomendable; la feria recibe una calificación de 6 estrellas de 5 disponibles, y sin temor a equivocarme les digo que vale la pena un viaje desde cualquier parte del mundo para conocer y poder probar estas tortas, ya que aunque desayunaran comieran y cenaran ahí por 5 dias seguidos mis queridos lectores,  NO probarían una torta igual a la otra.
Una experiencia verdaderamente inigualable, que sin duda repetire cada año; espero verlos ahí el siguiente, yo invito las tortas. ;)

http://www.razon.com.mx/IMG/jpg/t8.jpg
http://www.telediario.mx/sites/default/files/imagecache/foto_experimentoA/sites/default/files/11/07/27/c558dc49d8cf523637db60f726e61de2_int470.jpg



Naranja